EL CONTROL DE LA AGRESIVIDAD

|
Comments off
|

Varias investigaciones evidencian un error de percepción en los niños agresivos que le llevan a ver burla donde no la hay, por lo que consideran justificada la respuesta agresiva. Esta valoración refleja un sesgo perceptivo que provoca que pongan poca atención a lo que realmente esté pasando, valorándolo como una amenaza y activando inmediatamente la respuesta agresiva, se trata al fin y al cabo de reacciones desproporcionadas ante lo que ellos interpretan como injusticia hacia su persona.
En estos casos, son niños muy vulnerables, con un nivel bajo de frustración que se ofenden o se sienten amenazados.
Cuantas más respuestas de este tipo dé el niño, más automática será su agresividad y más limitado el repertorio de respuestas alternativas.
Ante esta situación, se han realizado diferentes estudios que demuestran la importancia de un programa de entrenamiento que resalte la necesidad de incluir acciones encaminadas a enseñarles a interpretar las situaciones y valorar las señales de una manera más adaptada, encuadrándola en un marco más positivo, a tomar diferentes perspectivas ante un mismo hecho, a adoptar el papel de otros niños para comprender lo que los demás podían pensar de sus actos agresivos y el dominio de su enfado mediante un entrenamiento para detectar las primeras señales (tensión muscular, aumento de la tasa cardíaca…) y considerar el siguiente paso.
Estas intervenciones serán más eficaces cuanto más tempranas se hagan y es, en los primeros años de la escuela, cuando se hace evidente el sesgo perceptivo hacia la hostilidad, lo que puede desembocar en problemas escolares, rechazo de sus compañeros y conflictos con profesores y padres.

Comments are closed.